Cada día puedo escuchar cómo crujen las cosas,puedo ver las arrugas en el otro.
Noto los pequeños cambios de todos frente a mí.
Quisiera creer que solo observo y no soy uno de ellos.Me siento incógnito, aunque, para qué negarlo,soy protagonista del día que pasa, del momento absurdo,del esfuerzo desmedido por creer que eso debo hacer.
¿Para qué tanto si solo veo las arrugas,los pliegues marcados, los poros abiertos,las hendiduras que no se pueden simular?
Pasan los días y ya no creo ni en mis cuentos,mi amor está enjuto, viejo, sin emoción.
Quizás, mientras te siga viendo envejecer ante mis ojos,pueda darme cuenta también de que yo también soy un viejo.
Se me ha ido la vida en supuestos, en ideas que ni siquierason mías,trabajando duro, entregando mi talento, enajenado pensandoque tú me lo reconocerías.Nunca serás mi espejo, aunque todos los díasme lo recuerdes al verme en ti.
No sé, solo veo frente a mí que, aunque crea que nada pasará,veo esto y me encuentro de nuevo.
El tiempo no te va a esperar, a mí tampoco.