Donde el viento
Soy de donde las hojas cobran vueloy se dejan revolcar para contarleal silencio las nuevas buenas.
Soy de donde el vientorecoge intenciones.
02 / TERRITORIO
El viento, la tierra, la tormenta y el paisaje como presencias que nos atraviesan y modifican.
15 textos · Comenzar ↓Soy de donde las hojas cobran vueloy se dejan revolcar para contarleal silencio las nuevas buenas.
Soy de donde el vientorecoge intenciones.
Qué arda el llano hasta que perdamos la vistay nos ahoguemos con la pérdida.Habrá llamas, aunque después de la gran tiznada,nueva vida.
Qué arda el llano hasta ahogarnos.Después de la tiznada crecerá el verdorde nuevo.
Hermosa tormenta, ¿En qué llanos andaslevantando remolinos de polvo y revolcando semillas?Remolino de los llanos, ¿qué esperaspara traerme noticias revueltas?De esas que me arrebatan las palabras y,si me descuido, me llenan la boca de tierra.
Ven, que te espero con la boca cerraday las manos abiertas, así podrémeterme en tu corazón para admirarcon tranquilidad todo lo que a tu paso has recogido.
Saldré de allí sin preocuparmeen dónde botarás todo lo que te llevaste,yo estaré tranquilo.
Soplaré hasta que mis palabras vuelen con el viento,ojalá se revuelvan en el cielo,se hagan llovizna o chubasco.Que sus sonidos caigan rendidos por laderas de hojas secas,y se vuelvan murmullo de la cuesta.
Ojalá, en ese silencio entre frases,se cuelen los aromas de la hierba seca.Aquí, en el fondo de la cañada,hay mil cuentos anclados en la tierra.
En ese cauce de nuestras memorias,se asoman en tu mirada,una mirada que no sabe de dónde nace ese sentimiento.Me hincaré un poco, para acercarme a esa misma vozque se llevará mis anhelos y fantasías,y los hará otras historias, otras palabras, otras laderas,o simplemente, una nube cubriendo la montaña.
Es la tierra fértil la que nos sostiene,y en ella nos encontramos para dar vida.
Feliz de estar en ella contigo y ver tan lejoscomo nuestro encuentro nos permita.
Incluso cuando el escorpión pidasubirse a mi espalda para cruzar el estanque,resistiré mi naturaleza de ayudary reconoceré la suya de picar.
Algunos nunca cambiarán,la naturaleza bien lo sabe.
Ahora en esta silla solo se sienta el polvo.En esta silla que pareciera que no necesita cuidadospues está claro que ya ha vivido bastante.La sacudo todos los días y procuro que esté lista.
Cuando volteo solo encuentro de nuevoal polvo necio que se rehúsa a irse de ella.Mi paciencia está acompañadadel tiempo pasado y futuro.
Asentado queda el tiempo que pasay aunque la limpio, este regresa y se sienta impávido.No le importa nada. No siente nada. No reclama nada,pero lo toma todo.Se asienta en todo.
El polvo es así, está ahí. Llega, se acumula.Va cubriéndolo todo.Comienza por la silla que está disponible,se acumula porque no hay nadie.
Qué sentido tiene el polvosino recordarnos que está ahí con nosotros.Me acerco, paso un trapo y veo cómo se levantauna pequeña nube al rededor mostrándomela magia que tiene su ligereza.
Se alza y me acompaña. Lo limpiohasta creer que ya no queda nada.
Dos tazas de cafépara tomarlo poco a poco.Con pequeños sorbosmientras el aroma cubre el espacio.
El segundo es por si acaso hace falta.Por si hay sorbos más largos onecesidad de respirar hondo.
El café está para tomarse soloy pensando en silencio.
No importa cómo llegamos,importa lo que surge del encuentro.
Del momento y sus palabras acompañadasde la curiosidad por descubrir.
Importa el pretexto para contener el aire un momento ysaborear la presencia en silencio.
Irán las olas dejando en la arena su recorrido,y se llevarán consigo un presente un tanto revuelto,algo desordenado, pero contenido en la fuerzade todo el mar, del nuestro.
Figura que te mueves calentando el aire, provocados quedanmis ojos tratando de seguir tu paso desde que surges ardientehasta ese momento que te pierdes en la puntade la llama hecha solo un vaho caliente.
En medio del campo, entre pastizales y cañadastengo una vida dentro de una casa rústica y muy sencilla.
En ella habitan las historiasy los cuentos de mulas que cargaban vidas.
Actualmente en mi casa hay sapos que guardan los secretos,ratones que se roban los recuerdosy perros que ladran a las promesas del olvido.
Si pones atención, de los rincones surgen las arañas quellevan prisa para tejer amores.Acá en estas paredes se esconde el polvoque no pierde pretexto para revolverse con el ambientefrente a un suspiro o al ser testigo de una de mis lágrimasque surgen de repente.
Acá donde no es casa de pareja alguna,sí es hogar para mi desfachatez de locura.Nadie vendrá a cocinarme o a calentarme la camapero siempre habrá un escarabajo que se cuelepor debajo de la puerta anunciando queel camino afuera es largo y aquí dentro parece corto.
Acá donde el camino es de tierray los vecinos aún montan sus caballosorgullosos de nuestro campo.Acá donde la tierra lo es todoy yo soy el más ignorante ante los otrosal no poder distinguir hierba alguna,promesa del temporal o sencillamente,poder advertir el nubarrón que viene en caminomientras yo solo veo un día claro.
Acá en esta tierra cruda donde hay hombresexpertos con otras vidas,campesinos laboriosos que madrugan sin saber el día, acádonde la cañada inicia y uno puede perderseentre sus ramas y sus espinas,acá donde se respira hondo sin compañía,acá donde no pierdo esperanza de volver algún díapara saberme que con esta distancia resueltapueden emerger de la noche los chirridos de los murciélagosque se abren paso mientras los grillos suenany algunos perros a la distancia ladrantu cada día más notable ausencia.
Es un lugar de ensueño para contar historias y tejer hechizos.Si la magia funciona, habrá otra historia para narrar.
Sapos, todos los días encuentro uno o dos en casa.Son uno de esos regalos mágicos que descubro por aquí,me brindan la oportunidad de crear relatos,momentos inolvidables y, sobre todo, los puedo compartir.
Si existe alguna magia, es precisamente la oportunidadde vivir un encuentro digno de un cuento.
Sapos y calabazas marcan las temporadas en este campo,señalando las lluvias, la tierra y su labranza.
Aquí, donde la tierra mantiene su historiay las piedras cuentan los hechos.
No hay duda, soy amigo de los árboles y del viento que los hace bailar.
Cuando el viento llega y juega con las hojas, las invita a volar. Las veo desprenderse y,con alegría, emprenden su viaje. Revolotean en el aire, giran, hacen piruetas y saltan sinpreocuparse de adónde llegarán.
Si estoy ahí, me uno a su juego. Viajo con ellas de un lado a otro, libre, sin destino. Compartoesa emoción tan especial que solo se siente cuando vuelas.
Mi hija, en cambio, tiene amigos distintos: los pájaros. Me llenó de alegría saberlo. Ahoranuestros amigos, los árboles, el viento y los pájaros, conviven en armonía. Vuelan solos, perotambién aterrizan donde quieren, igual que nosotros.
Hoy, gracias a ellos, podemos compartir el calor del sol, escondernos en sus rayos, tocar latierra y volver a elevarnos una y otra vez.
Juntos, disfrutamos las melodías del viento, su arrullo suave, y los cantos de nuestrosamigos alados.
Me encanta observar a mis amigos, los árboles, los pájaros y el viento, cuando están solos.No nos necesitan, ni nosotros a ellos. Pero cuando estamos todos juntos, es maravilloso.Sonreímos y alzamos los brazos al cielo.
Estamos aquí, libres. A veces juntos, a veces separados, pero siempre libres.